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Construcción de ciudadanía y fortalecimiento de la democracia
Gobernabilidad Democrática • 02/12/2008 Imprimir Bookmark and Share

Construcción de ciudadanía y fortalecimiento de la democracia

Ceremonia de presentación de los avances del Programa “Construye-T”, de Apoyo a los y a las jóvenes del Nivel Medio Superior para el Desarrollo de su Proyecto de Vida y la Prevención de Riesgos

2 de diciembre de 2008

Señor Miguel Székely Pardo, Subsecretario de Educación media Superior,

Querida Representante de Unicef, Dra. Susana Sottoli,

Distinguidos miembros del Presídium, Señoras y señores.

Me es muy grato hoy asistir a la presentación de los avances de esta experiencia innovadora que ya hace seis meses habíamos calificado de “escuela de democracia”. Parece poco tiempo, pero han sido muy importantes los pasos que junto con la SEP, UNICEF, PNUD, Iniciativa Ciudadana, y próximamente UNESCO, hemos dado en el Programa Construye-T para avanzar en la construcción de ciudadanía para los y las jóvenes. Vamos camino de convertir nuestras acciones conjuntas en una buena práctica nacional e internacional.

Hoy justamente quisiera hablarles de lo que a mi juicio que significa Construye-T en la formación de una sociedad democrática donde la ciudadanía y las libertades se ejercen de manera más plena.

Hace tan sólo unas semanas se presentó en México la publicación Hacia un Estado de y para la Democracia que constituye el Segundo Volumen de la Serie “Contribuciones al Debate”. Este libro nos plantea apuntes y reflexiones sobre la situación de la democracia en la región que me gustaría compartir con ustedes por su pertinencia y relación con lo que estamos haciendo a través de Construye-T.

Si llevamos una mirada a lo que han sido los últimos años en el continente, es innegable que los distintos procesos de democratización han supuesto una apertura del espacio público y una revitalización de la actividad política. Atrás quedaron las dictaduras, la violación masiva de derechos humanos, así como la ausencia de elecciones libres y justas. Pero ¿hasta qué punto este proceso democratizador forma parte de la vida cotidiana de la población? ¿Hasta qué capa freática de nuestros valores ha profundizado el código democrático?

La democracia incluye un régimen político pero no se agota en él. Implica sí, elecciones competitivas e institucionalizadas, así como un conjunto de libertades de asociación, expresión, movimiento y otras pero también precisa de otras dimensiones que le son esenciales, casi a nivel primario. La democracia electoral en la región y en México no ha logrado traducirse en una convivencia cotidiana más participativa e incluyente.

Las mujeres que luchan por la igualdad dicen que tiene que haber equidad de género en el boardroom y en el bedroom, en la sala de juntas y en el dormitorio. Probablemente la gente joven piense que tiene que haber democracia con el mando del televisor en la salita familiar, y en la relación con los profesores en los centros educativos. Tiene que haber derechos frente a los que discriminan el acceso a los lugares de diversión y frente a las fuerzas del orden. Tiene que haber libertades en todos sitios, y también oportunidades para ejercerlas.

Es ahí donde la seguridad, un concepto habitualmente cargado de connotaciones oscuras y represivas, se transforma en un habilitador de nuestras opciones. Sin seguridad no hay libertad. Sin una escuela en la que estemos seguros ni podemos aprender ni podemos convivir. Sin libertad tampoco hay verdadera seguridad, ya que la falsa sensación de protección es en realidad mera vigilancia.

II- ¿Qué es lo que estamos haciendo a través de iniciativas como Construye-T para lograr esa democracia ciudadana, esa seguridad en libertad? Aquí quisiera resaltar tres aspectos del Programa que, a nuestro parecer, contribuyen al fortalecimiento de la ciudadanía en México.

Primero: No nos cabe duda de que se está potenciando a la gente joven como dueña de su propio destino. Lo que vuelve democrática a la política es la igualdad, la capacidad de transformar el entorno, cada uno el nuestro. Y esto es lo que hace el Programa Construye-T a través de actividades pensadas para al desarrollo juvenil. Los jóvenes dejan de ser “objetos” de administración y tutela para convertirse en sujetos portadores de derechos, con futuro, sí, pero sobre todo con presente.

Segundo: El acercamiento del Estado a la ciudadanía requiere de un invitado especial: el espacio público compartido. Decía Rebeca Grynspan hace poco, precisamente en la presentación del Debate Democrático, que en América Latina estamos perdiendo el espacio compartido; que están segregados los barrios, las escuelas, las plazas, las calles, las universidades, los lugares de trabajo. Según quien seamos compartimos espacios con nuestros pares, ya no nos mezclamos y dejamos de saber quiénes son los demás, los que viven mejor y los que pasan estrecheces. Democracia es también saber que hay desigualdad, y tal vez, si así le late a uno, tratar de corregirla mediante el debate democrático y sus herramientas. Construye-T es justamente eso: un espacio compartido para la participación social de los jóvenes. A su vez, participar en las decisiones que afectan a nuestras vidas se tiene que hacer compartiendo un espacio, del que nos apropiamos como nuestro, y que por ende deviene seguro.

Tercero: En medio de la creciente pluralidad política y social, uno de los grandes retos de la vida democrática se refiere a la construcción de consensos a través del diálogo. Los diferentes actores involucrados en la implementación de Construye-T están obligados a dialogar y a construir juntos una agenda. Hay que convencer, persuadir, transigir, pactar – todas ellas actividades y habilidades propias de los demócratas. Alumnos, padres de familia, maestros, directores, personal administrativo, organizaciones de la sociedad civil y autoridades gubernamentales ejercen su capacidad de convencimiento, de escucha y de consenso para la transformación y la innovación de sus realidades.

Mencionaba al principio, Señora Secretaria, que el Programa Construye-T va camino de convertirse en una buena práctica internacional. Pues bien, quisiera comentarle públicamente que ya habría interés de algunos gobiernos centroamericanos en conocer e intentar replicar la experiencia en sus países. Esta cooperación sería, por ejemplo, una oportunidad para dotar con un muy buen contenido educativo al Plan Mesoamérica que el Gobierno de México inspira y lidera.

Señoras y señores, en estas palabras he tratado de barajar conceptos como libertades, seguridad, democracia, derechos, respeto, consenso, espacio público compartido, igualdad o debate. Construye-T es una coctelera que contiene todos esos valores, esas actitudes hacia la convivencia. Los proyectos escolares que estamos impulsando en cada uno de los planteles buscan reducir los factores de riesgo y maximizar los vectores de éxito.

No perdamos pues de vista el impacto de largo alcance que tienen las acciones de Construye-T. El logro de una sociedad más plenamente democrática e incluyente está en el horizonte. Caminemos hacia ella junto a la gente joven.

Muchas gracias.

Para mayor información contacte: Nayeli Torres Jefa de Comunicación PNUD México 52 63 98 73 nayeli.torres@undp.org.mx



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