Indicadores de Desarrollo Humano y Género en México 2000-2005
Mejorar de raíz las condiciones económicas, sociales y políticas de la sociedad mexicana en su conjunto, pasa necesariamente por la promoción efectiva de la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres. Para lograrlo, es indispensable reconocer que mujeres y hombres desempeñan diferentes papeles y responsabilidades en sus propias vidas, dentro de sus familias, en su comunidad y en la sociedad, pero que esas diferencias no tienen por qué traducirse en discriminación. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) considera fundamental entender estas diferencias, pues hacerlo permite acercarse de una manera más certera al análisis y desarrollo de políticas, programas y proyectos que buscan eliminar la discriminación y las desigualdades de género, y mejorar la condición de hombres y mujeres. Varios de los Objetivos de Desarrollo del Milenio comprometen a esa meta de igualdad para mujeres y niñas. La desagregación de datos por sexo y la elaboración de indicadores en la materia han permitido tener una visión objetiva al respecto.
La primera edición de los Indicadores de Desarrollo Humano y Género en México, publicada en 2006, ofreció un panorama estatal y municipal sobre la situación del desarrollo humano en el país y su vínculo con la inequidad de género. Por medio de esos indicadores se hizo evidente que, en general, el nivel de desarrollo de las mujeres en el ámbito de las entidades federativas se encuentra en desventaja frente al de los hombres. Destacó que las desigualdades por razones de género son aún más pronunciadas a nivel municipal. El paradigma del desarrollo humano establece que la igualdad de oportunidades es poder ser o hacer aquello que una persona valora para su propia vida como fundamental. Si las posibilidades de elegir las mejores opciones se encuentran restringidas para la mitad de la población en México –las mujeres– será imposible avanzar hacia un desarrollo humano pleno del país, simplemente porque a la mitad de la nación se le niega esa oportunidad.
Comprometido con el objetivo de contribuir a la reducción y eventual superación de las desigualdades de género existentes en las esferas social y económica, entre otras, el PNUD presenta la segunda edición de aquella publicación pionera: los Indicadores de Desarrollo Humano y Género en México 2000-2005.
La presente edición ofrece una actualización hecha con base en la mejor y más reciente información disponible en el país para este tipo de análisis. En este documento, además, se da continuidad a la exploración analítica del tema de violencia contra las mujeres. A nadie sorprenderá que este fenómeno inhiba la posibilidad de las mujeres para elegir aquello que valoran y que sirve para ampliar sus libertades reales.
El camino es abrupto para transformar las estructuras de disparidad de género en los distintos ámbitos de interacción social y lograr el empoderamiento de las mujeres, y sin embargo en México se ha comenzado a recorrer con el diseño e implementación de políticas públicas que atacan de raíz las causas de la desigualdad entre hombres y mujeres. Nuestro anhelo, sin duda, es que este documento sirva como elemento riguroso de información para que los y las tomadoras de decisiones, y la sociedad en general, hagan un seguimiento cada vez más consistente de la efectividad de esos esfuerzos y redoblen los mismos.
Los resultados presentados en estos indicadores no esconden las desigualdades todavía existentes, pero sí permiten reconocer matices en su evolución. El público interesado podrá enterarse de qué entidades federativas han mejorado o empeorado sus niveles de desarrollo humano, de desarrollo relativo al género o de potenciación de género. Quienes busquen conocer la situación relativa de los municipios en su entidad, también encontrarán información útil en el documento.
La información y el análisis de los Indicadores de Desarrollo Humano y Género en México 2000-2005 pretenden mantener abierta la puerta al conocimiento y comprensión del tema. Si se parte del reconocimiento de los avances y rezagos en la materia, será posible reforzar o modificar las estrategias que permitan alcanzar el desarrollo humano con equidad que el país anhela. La tarea de lograr que la igualdad entre hombres y mujeres, tanto en derechos como en condiciones de acceso a oportunidades, sea una realidad próxima y no un sueño lejano, es cosa de todos –también de las Naciones Unidas en México y de su Programa para el Desarrollo.
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