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Los efectos del cambio climático, como son huracanes, inundaciones, sequías, así como otras amenazas no climáticas (sismos, volcanes, accidentes químico-industriales), combinados con la alta vulnerabilidad de algunas zonas urbanas y rurales de México, generan desastres y crisis que socavan los esfuerzos por reducir la pobreza y generar un desarrollo humano y sustentable. Los desastres no afectan por igual a toda la población: Las inequidades de género, étnicas y etarias, así como los ecosistemas perturbados ó un tejido social débil, nos hacen más vulnerables como sociedad y como país.
Desde el 2003, el PNUD trabaja, en coordinación con el Sistema Nacional de Protección Civil, creando capacidades en más de 1,000 Comunidades y 200 Municipios de bajos niveles de desarrollo humanos, en el sur y sureste de México, para el mejor manejo de sus riesgos de desastre; asesorando a gobiernos estatales e instancias del gobierno federal para generar políticas públicas preventivas; informando y sumando esfuerzos con organizaciones sociales, civiles y privadas para tejer redes humanitarias que respondan ante futuros desastres y asuman su responsabilidad en la reducción de nuestra vulnerabilidad como comunidad y como país.
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